San Marino no tiene aeropuerto ni ferrocarril; el transporte exterior depende por completo de la carretera. Lo más habitual es tomar un autobús cuesta arriba desde la estación de tren o el paseo marítimo de Rímini (Rimini), en Italia, unos 45–50 minutos; un billete sencillo es del orden de un número de euros de un solo dígito y el de ida y vuelta de unos diez euros, con frecuencias que varían según la estación entre cada media hora y cada hora, según lo publicado por el operador. En coche desde Rímini por la SS72 se tarda unos 35 minutos cuesta arriba; el aparcamiento de la cima está bajo las murallas, el aparcamiento cuesta del orden de un número de euros de un solo dígito por hora, y tras aparcar, toma el teleférico o el ascensor hasta el casco antiguo. No hay servicio general de taxi en la ciudad; un taxi desde Rímini cuesta decenas de euros por trayecto, adecuado de noche o para alcanzar el último autobús. Dentro del casco antiguo todo es a pie; las calles son empinadas y con muchos adoquines, así que lleve sin falta calzado antideslizante. También hay un tren turístico que conecta la ciudad de San Marino y Borgo Maggiore, adecuado para visitantes que no quieran subir cuestas. Para subir al autobús, haga una señal con la mano en una parada designada y toca el timbre con antelación para bajar; no se fuma a bordo ni se molesta a otros. Las multas por aparcar indebidamente y viajar sin billete se rigen por lo publicado oficialmente.